18 diciembre, 2006

Poéticas de la Postmodernidad


“La actitud postmoderna es la de un hombre que está enamorado de una mujer muy sofisticada y sabe que no puede decirle “te amo con locura”, porque sabe que ella sabe (y ella sabe que él lo sabe) que esas palabras ya han sido escritas por Barbara Cartland. Aún así, hay una solución. Puede decir: “como diría Barbara Cartland, te quiero con locura”. […] ambos habrán aceptado el reto del pasado, de lo ya dicho, que no se puede eliminar, ambos jugarán al juego de la ironía conscientemente y con placer... pero ambos habrán conseguido, una vez más, hablar de amor”

Umberto Eco, Apostillas a “El nombre de la rosa”

8 Comments:

At enero 03, 2007 1:45 p. m., Blogger Bombermán said...

Así es, evidentemente, mi queridísimo Julio Ubillus, porque como diría... jajajaja.
¡Que le den por culo a la postmodernidad, criollo!
¡Y feliz año nuevo, carajo!

 
At enero 06, 2007 7:02 p. m., Blogger julio ubillus said...

Le Draculé, usted siempre ha sido un postmoderno hasta para comer una pizza vegie.

PD: Tengo tus libros allí, cuándo te los devuelvo?

PD 2: Y unas chelas, cuándo?

 
At febrero 08, 2007 6:47 a. m., Anonymous iamato abstractonauta said...

También podría comerse algo el tarro y decir algo original... bueno, pero entonces no sería postmoderno, ¿no?.

 
At febrero 13, 2007 9:40 a. m., Blogger la comunicación imposible said...

Hermanito, gracias a ti ya me estoy convenciendo que soy postmoderno. Cuando??

 
At febrero 28, 2007 6:31 a. m., Blogger drfloyd said...

la postmodernidad son los detritus de la modernidad, o sea, nihil novis, incluso peor. Como diria Paz, una invencion futil y arbitraria.
por eso...viva Pound.

 
At setiembre 13, 2007 11:33 p. m., Blogger Luis Herrera said...

Excelente, pero ¿Al hablar de amor existe el amor? ¿Qué es primero? ¿El amor o el hablar de amor? ¿Uno lleva a lo otro? ¿Cuál a cuál?

eh?

 
At setiembre 16, 2007 9:00 p. m., Blogger julio ubillus said...

Luis, creo que la existencia de aquello que hablamos (como concepto) y el poder hablar de ello es simultáneo. Ontológicamente quizá pueda afirmarse la existencia previa de un sentimiento o una emoción que será la base de aquello que eventualmente conoceremos como Amor (ojo, este último es definitivamente distinto al sentimiento o emoción); sin embargo, es recién cuando hablamos de ello que empezamos a ser capaces de reflexionar (¿podríamos acaso meditar sobre algo sin hacer uso del lenguaje?) y nuestro concepto empieza a construirse y modificarse infinitamente según cada nueva persona entra en el diálogo (el concepto de Amor como lo conocemos lleva un marcada carga social que sería imposible tener si no fuera por el lenguaje).
Creo que la relación de cual lleva a cual es una de perenne ida y vuelta: hablar nuevas cosas sobre lo que sea hace cambiar el concepto; vivir nuevas cosas con el concepto hace que varíe lo que decimos de él. Supongo que el ciclo nunca se detiene y siempre tenemos algo que decir, aunque los signos lingüísticos que utilizamos queden exhaustos como lo señala Eco.
Gracias por el comment, me quedé pensando mi respuesta algunos días.
Saludos.

 
At julio 20, 2008 8:41 a. m., Anonymous pablo said...

uno quisiera poder hacerse el tonto ante esas situaciones. decir que en realidad no piensa en absolutamente nada. Y vivir de la necesidad del momento. Seria mucho mas facil. Pero a la ves con consecuencias impredicibles.

 

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